Ruido blanco para la habitación del bebé
Purl es una app de ruido blanco para la habitación del bebé: oscura, para una sola mano, totalmente sin conexión. Catorce sonidos que se repiten sin costura, un temporizador que se desvanece en vez de cortarse, y nada que salga nunca de tu teléfono.
Pago único. Sin suscripción, sin anuncios.
Cuatro de ellos suenan aquí mismo.
Unos auriculares o el altavoz del portátil no les hacen justicia, pero lo que importa es la costura: deja que uno pase de su bucle y busca la unión. No la hay.
Todos los sonidos de Purl están escritos, no grabados.
Un bucle grabado chasquea donde se une. Purl genera un crossfade más largo que el bucle y luego pliega la cola sobre el principio, así que el archivo no tiene ninguna unión que oír.
El audio comprimido arrastra retardo y relleno del codificador, que es justo lo que hace que un archivo en bucle chasquee cada doce segundos. Purl envía WAV de 16 bits.
El altavoz de un teléfono apenas emite por debajo de 500 Hz, así que todos los sonidos se igualan por sonoridad ponderada A. Ninguno llega con el doble de volumen que el anterior a las tres de la mañana.
El temporizador baja hasta el silencio a lo largo de un minuto en vez de cortarse, así que su final no despierta a nadie.
Lluvia bajo un ventilador, o un latido bajo el útero. Un control equilibra la pareja.
Tu shh, tu tarareo, tu nana, en bucle como los demás. El archivo nunca sale del teléfono.
Reproducción en segundo plano en ambas plataformas, para dejar el teléfono boca abajo y salir de la habitación.
La pantalla se funde a casi negro a los ocho segundos. Tócala para recuperarla.
Inglés, portugués, español, francés y alemán, elegidos de la propia lista de preferencias de tu teléfono.
Sin cuenta. Sin analíticas. Sin servidor.
Purl no hace peticiones de red en uso normal, porque todo lo que reproduce ya está dentro de la app. No hay ningún servidor al que enviar nada.
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